Lo único que no falla nunca son los recuerdos.
Los recuerdos son aquellas cosas que están en tu cabeza y que nada ni nadie puede quitarte.
Son cosas a las que la gente se aferra para superar circunstancias, miedos, etc.
Pero simplemente son eso, recuerdos, cosas que lo más probable es que no vuelvan a ocurrir pero que siempre estarán ahí, presentes en cada momento de tu vida para sacarte una sonrisa o para ayudarte a levantarte cuando te caes o para darte fuerzas para seguir adelante cuando crees no poder hacerlo.
En mi cabeza hay momentos buenos, sobre todo del año pasado y de este, pero también momentos malos, bastante malos, que me hacen replantearme cada paso que doy y que me hacen preguntarme cosas como "¿y si vuelve a ocurrir?" o "no quiero que vuelva a pasar, ¿que puedo hacer?" o cosas de ese tipo.
Pero cuando eso ocurre ahí están los buenos recuerdos, aquellos que me hacen pensar que no volverá a pasar o que ya se arreglará o que volverá a ocurrir algo bueno, algo bonito.
Lo malo de esto es que los recuerdos no son reales, o sea, no son momentos presentes, momentos del día a día, sino cosas que pasaron que dejaron buen o mal sabor de boca y que deseas, o no, que vuelva a ocurrir y no se puede vivir de eso, no se puede vivir del pasado porque eso implica el no disfrute de la vida.
Yo lo reconozco, yo vivo del pasado. Soy pesimista, soy cabezota, soy exagerada... todo esto y más hace que no viva el presente tal y como debería vivirlo y que me aferre a los recuerdos más de la cuenta, que le vamos a hacer, soy así y eso es malo. Es malo porque no disfruto, porque no veo las cosas como las tengo que ver, porque doy mucha importancia a las cosas demasiado pequeñas, porque exagero todo, porque sufro por nada...
Los buenos recuerdos suelen ser más fuertes que todo esto y te ayudan, mucho, pero a mi ya me empiezan a escasear.
Llevo tanto aferrándome a ellos que ya no me quedan recuerdos no usados, recuerdos libres de malos momentos.
Tengo que renovarlos. Tengo que renovar mis ideas, mis sentimientos, mis pensamientos... pero no creo saber como hacerlo.
No ando sobrada de ganas últimamente, no sé por qué será.
Quizás necesite un cambio de aires, unos días a solas, no lo sé. Solo sé que quiero que acabe este trimestre ya, pero tampoco tengo muchas ganas de que llegue la semana de la nieve.
Yo creo que lo que me pasa es que echo de menos esos recuerdos buenos, que echo de menos a gente como Ony, con la que ya no tengo las charlas del día a día, como Marina, con la que ya apenas tengo relación, como a Ana, a Carla y a Paula, con las que ya no tengo esos grandes momentos de risas en clase... Pero bueno, las llevo echando de menos todo un curso, las cosas ya no van a cambiar demasiado... ¿o sí? Las esperanzas, en algunos casos mayores que en otros, siempre estarán ahí, aunque en mi caso también empiezan a escasear...
Angela :)
ResponderEliminarCreo que te entiendo...ahora mismo, no estoy viviendo esa "clase de etapa", pero te entiendo..
Quiero que sepas que a veces siempre nos da la impresión de que echas de menos todo,
en realidad la época que echas de menos probablemente no haya sido tan buena, no lo era cuando la estabas viviendo...
Pero desde lejos siempre se ve bien...
Lo importante es que tanto los buenos como los malos recuerdos nos enseñan y sobretodo, nos hacen ser quien somos...No pienses en los malos momentos como algo que no haya que repetir...
A veces duelen, pero no sé...realmente, nunca nos arrepentimos de lo que hemos hecho con conciencia, ¿no?
Me gustaría poder decirte algo que te alegrara más, algo más optimista y menos reflexivo...
Pero no sé :) solo que intentes ser lo más feliz que puedas, disfrutar de la vida tal y como venga...
A todo se le saca su parte buena ;)
Y gracias por tu último coment, me ha alegrado leerlo, en serio :)
De verdad, antes de la nieve te veo ^^