Es hora de tomarse un respiro. De dejar a un lado todo lo conocido, de otra dosis de mañanas sin despertador, de tardes lentas y de noches interminables. Es hora de acabar con todo lo que nos hizo daño, con todos esos malos hábitos que juramos dejar. De no pasar por alto los pequeños detalles, de sonreír cada mañana, de subir el volumen, acelerar y disfrutar el viaje.
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