- Yo sí te necesito, Victoria.
Ella abrió la boca, pero no fue capaz de decir nada. Los ojos verdes de Jack estaban llenos de emoción contenida y supo que, con aquella mirada, su amigo había asestado un golpe mortal a la muralla que ella seguía tratando de levantar entre los dos.
"Pero para él soy solo una amiga", se recordó a sí misma, por enésima vez.
Pero no podía negar lo evidente. No esta vez.
- No quiero que te vayas.
Y los sentimientos se desbordaron por encima de todo. Se abrazaron con fuerza. De nuevo, la calidez de Jack derretía el hielo de su corazón. Y descubrió, con horror, que de su alta muralla ya no quedaban más que unas tristes ruinas. Se estremeció en brazos de Jack y soñó, por un glorioso instante... que él la quería, y que la había querido siempre.
Memorias de Idhún.
Me encanta re-leer cada verano esta trilogía...
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